En una industria alimentaria, la limpieza no consiste únicamente en eliminar la suciedad visible. Una frecuencia insuficiente, un procedimiento inadecuado o una incorrecta separación de útiles puede favorecer contaminaciones microbiológicas, químicas, físicas o cruzadas entre productos.

Por eso, la limpieza en industria alimentaria debe organizarse como un proceso integrado en la actividad del centro. Un buen plan debe definir qué se limpia, cómo se realiza cada tarea, cuándo debe ejecutarse, quién asume cada responsabilidad y cómo se comprueba posteriormente el resultado.

En Grupo TESCO diseñamos los servicios de limpieza industrial teniendo en cuenta las características de cada instalación, sus zonas, procesos, horarios y necesidades operativas. El objetivo es conseguir un servicio que pueda ejecutarse de forma controlada y coordinada con producción, calidad y mantenimiento.

Por qué la limpieza es clave para la seguridad alimentaria

Las buenas prácticas de higiene y los programas de prerrequisitos forman parte de la base sobre la que se desarrollan los sistemas de seguridad alimentaria y los procedimientos basados en los principios del APPCC.

La limpieza y desinfección se integra dentro de estas condiciones higiénicas. Esto no significa que cada operación de limpieza sea automáticamente un Punto Crítico de Control. Las medidas necesarias y su importancia deben determinarse a partir de las características y del análisis de peligros de cada instalación.

Desde el punto de vista operativo, esto obliga a ir más allá de una planificación basada únicamente en metros cuadrados.

Hay que considerar el tipo de producto, la actividad desarrollada en cada zona, las superficies que entran en contacto con alimentos, la circulación de personas y materiales, los posibles alérgenos y los riesgos de contaminación cruzada. Dentro de una estrategia higiénica global también deben coordinarse otros aspectos, como el control de plagas.

Una línea con producto expuesto no necesita el mismo protocolo que un almacén, un pasillo o una zona exterior.

Qué debe incluir un plan de limpieza y desinfección

El objetivo del plan es transformar una necesidad genérica —“mantener limpia la fábrica”— en procedimientos concretos, repetibles y verificables.

Qué se debe limpiar

El primer paso consiste en identificar instalaciones, maquinaria, equipos y superficies incluidas en el servicio.

Dependiendo de la actividad, pueden contemplarse líneas de producción, cintas transportadoras, mesas de trabajo, cámaras, zonas de almacenamiento, pavimentos, paredes, desagües, muelles, vestuarios y áreas auxiliares.

También debe diferenciarse entre superficies en contacto con alimentos y aquellas que no tienen contacto directo con el producto.

Cómo se debe limpiar

Cada actuación necesita un procedimiento adecuado. Debe establecerse si la limpieza será manual o mecanizada, si es necesario desmontar componentes, qué útiles y maquinaria se utilizarán y qué fases deben seguirse.

Cuando se empleen detergentes o desinfectantes, su uso debe ajustarse a las instrucciones aplicables al producto, superficie y procedimiento de la instalación. No existe una concentración o sistema universal válido para todas las fábricas.

Además, el método elegido tiene que ser compatible con la maquinaria y con la operativa del centro.

Cuándo debe realizarse

La frecuencia debe establecerse según el riesgo y el nivel de utilización.

Puede ser necesario intervenir entre lotes, entre turnos, diariamente, de forma semanal o periódica, después de una incidencia, tras determinados trabajos de mantenimiento o durante paradas técnicas.

Aplicar exactamente la misma frecuencia a todas las zonas puede provocar tanto una utilización ineficiente de recursos como una atención insuficiente de los puntos realmente críticos.

Quién es responsable

El plan también debe definir quién ejecuta, quién supervisa, quién verifica el resultado y quién actúa cuando aparece una desviación.

Separar estas funciones facilita el control del servicio y evita que determinadas tareas queden sin seguimiento.

Zonificación higiénica: cada área necesita un protocolo

Una planta alimentaria no debería gestionarse como un único espacio homogéneo.

Puede haber áreas de mayor exigencia higiénica, zonas de proceso, almacenes, espacios auxiliares, muelles o exteriores. Las necesidades de cada una pueden ser muy diferentes.

La zonificación permite adaptar procedimientos, frecuencias y recursos a esas características.

También ayuda a organizar la utilización de útiles, los movimientos del personal y el orden de las tareas para evitar desplazamientos innecesarios entre zonas con diferentes niveles de riesgo.

Por ejemplo, determinadas superficies próximas a producto expuesto pueden requerir protocolos más estrictos que los aplicados en una zona logística.

Este es uno de los motivos por los que consideramos que una instalación alimentaria no debe presupuestarse únicamente en función de su superficie.

Antes de dimensionar un servicio necesitamos conocer qué se produce, cómo se distribuyen las áreas, qué maquinaria existe, cuándo puede intervenir el personal y cuáles son las necesidades específicas de cada zona.

Cómo prevenir contaminaciones cruzadas durante la limpieza

La propia actividad de limpieza puede convertirse en una vía de contaminación si los procedimientos no están correctamente organizados.

Un útil, un equipo, un residuo o el desplazamiento del personal puede trasladar materiales de una zona a otra. Encontramos los siguientes riesgos:

  • separación de útiles;
  • circuitos de trabajo;
  • orden de intervención entre zonas;
  • retirada de residuos;
  • movimientos de maquinaria;
  • utilización de productos químicos;
  • cambios de producto;
  • gestión de alérgenos.

Para reducir estos riesgos conviene establecer criterios sobre separación de útiles, circuitos de trabajo, orden de intervención entre zonas y gestión de residuos, además de los movimientos del personal y los cambios de producto.

Los alérgenos requieren especial atención cuando una misma instalación o línea procesa diferentes productos. En estos casos, los cambios de referencia pueden implicar procedimientos específicos de limpieza para reducir el riesgo de transferencia de un producto al siguiente. Por eso, la limpieza no puede planificarse de manera independiente a la producción.

No basta con establecer que una línea debe limpiarse a determinada hora. También puede ser necesario conocer qué producto se ha procesado anteriormente, cuál será el siguiente y qué procedimiento contempla el sistema de seguridad alimentaria del centro.

Cómo coordinar la limpieza con producción y mantenimiento

La limpieza industrial debe convivir con la actividad productiva.

Los turnos, cambios de producto, paradas técnicas, trabajos de mantenimiento, averías o desmontajes de maquinaria condicionan cuándo puede intervenir el equipo de limpieza.

Una tarea puede estar correctamente planteada desde un punto de vista higiénico y, sin embargo, resultar poco viable si obliga a detener una línea en un momento inadecuado. Por eso, antes de organizar un servicio analizamos cómo funciona realmente el centro.

En Grupo TESCO adaptamos la planificación a las ventanas disponibles, coordinando personal, frecuencias y recursos con la actividad de la instalación.

La coordinación con el mantenimiento de las instalaciones también resulta importante. Una intervención técnica puede generar residuos, abrir zonas normalmente inaccesibles o alterar las condiciones de determinados equipos.

Coordinar ambas actividades ayuda a evitar duplicidades y permite programar la limpieza en el momento adecuado.

El objetivo es alcanzar el estándar requerido interfiriendo lo mínimo posible en la producción.

Qué exigir a una empresa de limpieza para industria alimentaria

Al seleccionar una empresa de limpieza industrial, conviene valorar mucho más que el precio: experiencia en instalaciones productivas, formación del personal, supervisión, capacidad de sustitución y sistemas de control.

La limpieza de un entorno productivo requiere capacidad para trabajar con procedimientos definidos, maquinaria, turnos, zonas con diferentes exigencias y necesidades de coordinación. Entre los aspectos que conviene valorar se encuentran:

  • experiencia en instalaciones industriales;
  • formación del personal;
  • procedimientos de trabajo definidos;
  • capacidad de sustitución ante ausencias;
  • supervisión periódica;
  • control de presencia;
  • gestión de incidencias;
  • capacidad para adaptar horarios y recursos;
  • utilización de indicadores de seguimiento cuando el servicio lo requiera.

Los KPI y SLA pueden ayudar a evaluar aspectos como cumplimiento de tareas, incidencias, reincidencias o tiempos de resolución. Además, el proveedor debe tener capacidad para evolucionar con la propia planta.

Los procesos cambian, se incorpora maquinaria, aparecen nuevas referencias o se reorganizan espacios. El servicio de limpieza debe poder adaptarse a esas modificaciones.

Cómo trabajamos la limpieza industrial en Grupo TESCO

En Grupo TESCO partimos de las características reales de cada instalación para dimensionar el servicio.

Analizamos espacios, actividad, horarios y necesidades operativas para establecer personal, frecuencias, maquinaria y sistemas de seguimiento adecuados.

Nuestros servicios de limpieza industrial pueden incorporar personal cualificado, maquinaria especializada, planificación adaptada, supervisión, control de presencia y seguimiento mediante SLA y KPI.

En una industria alimentaria, esta organización debe integrarse además con los procedimientos definidos por el propio operador y con las necesidades de producción, calidad y mantenimiento.

No se trata únicamente de ejecutar tareas de limpieza. Se trata de disponer de un servicio que pueda planificarse, supervisarse, medirse y adaptarse a las necesidades de cada centro.

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